BREVE RECORRIDO POR LA HISTORIA DE CERREDO

Ha llovido mucho desde que estos recuerdos fueron en su día, presente. Recuerdo que entonces en Cerredo seríamos de 50 a 56 vecinos, todos bienavenidos. Las familias vivían más de la ganadería que de la agricultura, que nos daban lo justo para comer, los hombres también se dedicaban a la caza, y la mujer hacía las labores del hogar, cuidaba de los hijos, trabajaba las tierras, andaba con el ganado... y no había tiempo para nada más. Eran tiempos en los que el sonido de las campanas marcaban el ritmo del quehacer diario, las campanas hablaban, y nos decían si amanecía, si era la hora de la oración, nos decían que había concejo, si había fuego, ir a caminos, tocaban a muerto... incluso se organizaban concursos. Además de las capillas que hoy se conservan, la del Carmen y San Roque , había dos más, una a la entrada del pueblo, San Pedro, y otra a la salida, San Xusto. En Cerredo hubo en su día 7 molinos, yo conocí cinco trabajando, y sus propietarios cogían una parte del grano para cobrar por utilizarlos, también había grandes pilones que se extendían a lo largo de todo el pueblo. Nuestras casas eran sencillas, auténticas casas de pueblo, algunas tenían los tejados de paja, procedente del cultivo de centeno, y las cocinas eran de leña “la chariega”, allí se preparaban las sabrosas papas de harina de maíz, que tanta hambre quitaron. Las familias se reunían por las noches de casa en casa, para contar cuentos, mientras los hombres dibujaban las madreñas y las mujeres tejían, era “el filandón”. Los domingos los hombres jugaban a los bolos y la fiesta del pueblo desde siempre, fue la del Patrón San Roque. Estoy hablando de hace 70 años por lo menos, eran tiempos difíciles, las personas emigraban lejos, muy lejos, muchas familias se fueron a Argentina, que entonces era un país de oportunidades, en busca de una vida mejor, las casas quedaron deshabitadas y abandonadas, pero también hubo vecinos que regresaron. En aquellos años, había grandes nevadas de Octubre a Mayo, y la única forma de entrar o salir de Cerredo era a través del Puerto La Collada, imagínense que cuando una persona enfermaba, como aquí no había médico, la llevaban en brazos, porque no había medios de transporte, todos los vecinos cogían las palas y hacían camino en la nieve, hasta la zona más cercana que era Laciana. A Laciana también llevábamos nuestros terneros el 12 de Octubre, para venderlos, la moneda que utilizábamos eran los reales y cuando se vendía una pareja de bueyes, hacías una buena venta, se decía que nos habían dado dos mil dos ( dos mil reales y doscientos céntimos) . Cuesta creerlo, pero la carretera terminaba donde está el “Dólar”, fue hacia el año 33 creo, cuando se empezó a construir la carretera a Degaña, pero el comienzo de la Guerra Civil la paralizó, y también un poco nuestra vida, esa fue una época triste y difícil de olvidar Recuerdo que Cerredo estaba comunicado por puentes de madera, que unían las zonas que atravesaba el río, pero en el año 38 una gran riada se los llevó todos menos el de la carretera, el que conocemos como “puente de Paco”. Si no llega a ser por él, el pueblo hubiera quedado dividido en dos mitades incomunicadas. En aquellos años se construyó la escuela que un principio fue mixta, y luego se dividió en niños y niñas. Los vecinos de Cerredo todos sabían leer y escribir, a pesar de las carencias, siempre hubo escuela, claro está hasta que estalló la guerra. Incluso teníamos a un vecino, el señor Baltasar, que sin ser maestro enseñaba por las noches a todos los que querían aprender. En Cerredo tuvimos asentamientos vaqueiros en la zona conocida como Los Collaos, venían con su ganado y pasaban grandes temporadas, procedían de otras zonas de Asturias y León. De la mina puedo contaros que empezó hacia los años 1918 o 1920, pero solo estuvo funcionando tres o cuatro años. Al acabar la Guerra civil, sobre 1941 aparece Don Nicanor, que fue el hombre que realmente la potenció y la explotó, fue entonces cuando la mayoría delos hombres abandonaron otras tareas y pasaron a convertirse en mineros, pues el jornal era bueno, esto propició la llegada de gentes de fuera que se quedaron aquí a vivir. Algunos vivieron en unos de los primeros asentamientos mineros que hubo, “El Mangueiro”. En el año 1953 se habitaron “Las Colominas”, y algunos años más tarde, “El Tacho” o “Los Tachos”, según se quiera decir. Podría contar muchas cosas más, pero no quiero cansaros.

Historia narrada por Ramona Francos Caballero.


Cerredo, es el núcleo de mayor población del concejo de Degaña, con 1000 habitantes aproximadamente. Destacan monumentos como la Iglesia Santa María de Cerredo, que data del siglo XVI, considerada monumento histórico; la capilla de San Roque y la Capilla del Carmen, perteneciente a la casa de Florencio.


Nuestro pueblo cuenta con un nivel de asociacionismo importante; todas las asociaciones folclóricas, deportivas, culturales, de jubilados, etc. ) contribuyen a dinamizar la vida del pueblo.
Cuenta también con un Centro de Educación Básica, así como con un Centro de Educación de Adultos. También contamos con un telecentro público.
.Cerredo, celebra dos fiestas importantes: San Roque , el día 16 de agosto y Nuestra Señora de Covadonga, el día 8 de septiembre.
Al margen de las fiestas patronales, en Cerredo tienen lugar otros eventos organizados por las asociaciones; entre ellos destacan: Travesía ciclista, organizada por el
Club B.T.T., Certamen de pintura “La Colmena”, organizado por la Asociación Cultural de Mujeres “La Colmena” etc.

 
 
 
 
 
SENDERISMO

Quizá la mejor manera de conocer el concejo de Degaña en todo su esplendor, sea recorrerlo a pie a través de sus sendas, que nos permiten observar desde sus cumbres
un paisaje lleno de belleza y armonía.

 
 
     
 
GASTRONOMIA


En el Concejo, aún se conserva la tradición del Samartino ( matanza del cerdo realizada de manera tradicional ), pudiendo degustar en los distintos restaurantes de la zona exquisitos embutidos, costillas , picadillo etc. Otra carne muy apreciada es el cordero, preparado al horno; es tradición los días de fiesta hacerlo a la estaca, y compartirlo todos juntos al aire libre, buena prueba de ello, lo tenemos en la ya tradicional feria de la Collada. (Puerto que une nuestra provincia con la de León). Dicha fiesta se celebra el tercer fin de semana de Junio.
Tambien gozan de gran fama las truchas del río Ibias.

 
  Un producto que destaca por su calidad, es la miel , especialmente la de Tablado, pues su peculiar floración hace que tenga un sabor especial.
Alguien pudiera creer de antemano en la falta de atractivo turístico del concejo de Degaña , por ser una zona minera,¡ nada más lejos de la realidad.! La mina , como ya dijimos, está en las laderas del Picu Prieto, en un extremo y a bastante altura sobre el valle, lo que permite mantener el paisaje limpio, la átmosfera pura y las aguas de sus ríos y arroyos cristalinas. Alguien dijo en una ocasión que el concejo de Degaña parecía salir de un bello cuento de hadas, y no le faltaba razón. Desde aquí, invitamos a los visitantes de nuestra página a conocer las excelencias de nuestro concejo, ¡NO SE ARREPENTIRÁN!.

 
           
 
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